¿Qué son los derechos de autor?

Actualizado: 20 ago
Cuando hablamos de libros hay un tema que siempre sale a relucir: los derechos de autor. Se trata de un concepto clave, ya que hace referencia al conjunto de normas legales que protegen las creaciones literarias y artísticas de una persona. Por eso, desde Castelora hoy te traemos una breve guía al respecto.
Para empezar, debes de saber que estos derechos son el reconocimiento que el Estado le otorga a la autora o autor, conforme a la Ley Federal del Derecho de Autor y el Convenio de Berna (un convenio internacional), para que decida qué hacer con su obra. ¿Y quiénes son consideradas autoras o autores? De acuerdo con estas normas, las personas físicas que han creado una obra literaria y artística.
Una de las preguntas más frecuentes sobre el tema es si la obra tiene que estar publicada para asegurar su protección. La respuesta es no. Los derechos de autor nacen junto a la creación de una obra artística o literaria: basta con que quede plasmada en un soporte material (como una hoja de papel, un documento de Word o un bloc de notas) para que la protección exista. Muchas veces pensamos que sin un certificado de registro de obra, como el que expide el Indautor (Instituto Nacional del Derecho de Autor) aquí en México, una obra no está protegida. Sin embargo, el registro de la obra es un acto declarativo de buena fe y el certificado solo reconoce tu autoría, porque la protección empezó mucho antes. A pesar de que el certificado es declarativo tiene su utilidad para reclamar una posible vulneración a tu obra, es un documento que valida la fecha de creación emitido por la autoridad de derechos de autor.
Ahora, los derechos de autor se dividen en derechos morales y derechos patrimoniales. Los primeros reconocen la autoría de la obra y son irrenunciables, inalienables (no se pueden separar del autor), imprescriptibles (o sea, no tienen vigencia) e inembargables. Esto quiere decir que no pueden cederse por ningún motivo. Por otro lado, los derechos patrimoniales te permiten obtener un beneficio económico cuando un tercero (por ejemplo, una agencia o una editorial) comercializa la obra. Estos sí pueden cederse, así que tú puedes autorizarlos o prohibirlos.

Al crear una obra, la autora o autor es automáticamente titular de ambos tipos de derechos. Pero, ¿qué ocurre al firmar un contrato de edición con una editorial? Tú conservas los derechos morales, mientras que la editorial pasa a ostentar los derechos patrimoniales que tú le autorices.
Pongamos un ejemplo. Imagina que te llamas Mariana Mora y escribiste una novela de terror llamada La flor roja del lago. Como autora, Mariana Mora es dueña de los derechos morales, por lo que siempre se le reconocerá como la creadora de la obra. Además, solo ella podrá decidir si se publica o no, de qué forma será difundida, y podrá oponerse a modificaciones no autorizadas.
Supongamos que La flor roja del lago es un éxito en la autopublicación y la editorial Dino Verde quiere publicarla. Mariana le cederá los derechos patrimoniales de la novela a esa editorial y, como parte de ese intercambio, recibirá un anticipo de regalías.
Es importante tener en cuenta que no todo puede protegerse con la figura de los derechos de autor. Las ideas en sí mismas; los métodos, esquemas o sistemas; los procedimientos o fórmulas; los conceptos; los títulos, frases aisladas o nombres quedan fuera de esa jurisdicción. Sin embargo, pueden protegerse con otras figuras legales, como las marcas registradas o las patentes.
Conocer tus derechos es también una forma de cuidar tus historias. Como autora no solo eres quien las crea, también quien decide cómo, en dónde, durante cuánto tiempo y en qué formatos permites su explotación.


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